Saturday, June 16, 2007

Gente que me cae bien (IV): Marmaduke Grove

Por eso adopté su nombre como uno de mis nicks. Marmaduke Grove fue un militar chileno (No, pará, pará, nada que ver con Pinochet, no... Fijate) que en 1932 encabezó un golpe de estado, le cambió el nombre al país (lo llamó "República Socialista de Chile"), puso a un amigo (que lo traicionó) como presidente y se reservó el Ministerio de Defensa y el Comando en Jefe de la Fuerza Aérea. Se declaró marxista y su "república socialista" duró... 12 (doce) días.
Un loco lindo este Marmaduke Grove, pero ¡que lindo loco lindo! Después de ese episodio lo mandaron preso a la Isla de Pascua pero allí le contagió su marxismo al jefe de la guarnición y se fueron los dos juntos a Francia para hacer "activismo".
Años después volvió a Chile y fue senador. Promovió (sin éxito, claro) la reforma agraria con el lema "ni tierra sin hombres ni hombres sin tierra".
Me olvidaba: junto con un joven médico que lo admiraba -de nombre Salvador Allende- Marmaduke Grove fundó el Partido Socialista de Chile.
Leo en el Internet que Marmaduke Grove Vallejo había nacido en Copiapó en 1878. Murió en 1954.
Uh, casi como una postdata: ¿Alguien le habrá contado a Hugo Chávez la epopeya de Marmaduke Grove?

Tuesday, June 5, 2007

Por ahora...

... he dejado de participar en el newsgroup soc.culture.argentina.

Gente que me cae bien (III)

Mi nieta Daniela, una niña inteligentísima, que cumplió cinco años el domingo pasado.

Sunday, June 3, 2007

Nosotros dos aún

Decía ser belga por nacimiento pero francés por elección. Nació en 1899 y murió en 1984. En un siglo en el que Francia produjo una cantidad casi obscena de grandes poetas, Henri Michaux fue una las voces mayores. “Nosotros dos aún” es de 1948. Escribió esta poesía a raíz de la larga agonía y muerte de su esposa, horriblemente quemada en un accidente ferroviario. La traducción –estupenda- es de un gran poeta argentino y querido amigo ya fallecido, Raúl Gustavo Aguirre, uno de los fundadores de la ya mítica revista “Poesía Buenos Aires”.

HENRI MICHAUX - Nosotros dos aún

Aire del fuego, no supiste jugar.

Arrojaste sobre mi casa una tela negra. ¿Qué es esta opacidad en todas partes? Es la opacidad que cubrió mi cielo. ¿Qué es este silencio en todas partes? Es el silencio que hizo callar mi canto.

Para esperar me hubiera bastado con un hilo de agua. Pero te lo llevaste todo. El sonido que vibra me fue quitado.

No supiste jugar. Atrapaste las cuerdas. Pero no supiste jugar. Tapiaste todo en seguida. Rompiste el violín. Arrojaste una llama sobre la piel de seda para hacer un horrible pantano de sangre.

El bienestar reía en su alma. Pero era todo mentira. No fue largo el reír.

Ella estaba en un tren que rodaba hacia el mar. Estaba en un huso que hilaba sobre la roca. Se abalanzaba, aunque inmóvil, hacia la serpiente de fuego que iba a consumirla. Y fue allí, de pronto, cuando sorprendió a la confiada, mientras peinaba sus cabellos, contemplando, en el espejo, su felicidad.

Y cuando vio subir esa llama sobre ella, oh...

Al instante, la copa le fue arrancada. Sus manos ya no han asido nada más. Vio como se la apretaba en un rincón. Se detuvo allí arriba como un enorme tema de meditación por resolver antes que nada. Dos segundos más tarde, dos segundos demasiado tarde, huía hacia la ventana, pidiendo socorro.

Toda la llama entonces la rodeó.

Ella se encuentra ahora en una cama, y su sufrimiento sube hasta el cielo, sin encontrar a Dios... y su sufrimiento desciende hasta el fondo del infierno sin hallar al demonio.

El hospital duerme. La quemadura despierta. Su cuerpo, como un parque abandonado...

Defenestrada de sí misma, busca cómo volver a entrar. El vacío por donde deriva no responde a sus movimientos.

Lentamente, en la granja, su trigo arde.

Ciega, a través de la larga barrera del sufrimiento, durante un mes, remonta el río de la vida, natación atroz.

Paciente, en lo innombrable inflado, vuelve a trazar sus formas elegantes, teje de nuevo la camisa de su piel fina. La curación está allí. Mañana cae la última venda. Mañana...

Aire de la sangre, no supiste jugar. Tampoco tú supiste. Arrojaste súbitamente, estúpidamente, tu tonta piedrecilla obstructora a través de una aurora nueva.

Ella ya no encontró lugar en el tiempo. Le fue preciso volverse hacia la muerte.

Apenas si divisó la ruta. Un segundo abrió el abismo. El siguiente la precipitó en él.

Uno se ha quedado confundido de este lado. No ha habido tiempo para decir hasta luego. No ha habido tiempo para una promesa.

Ella había desaparecido del film de esta tierra.

Lou

Lou

Lou, en el retrovisor de un breve instante

Lou ¿no me ves?

Lou, el destino de estar juntos para siempre

en que tenías tanta fe

¿Y bien?

No vas a ser como las otras que ya nunca más hacen una seña,

sumergidas en el silencio.

No, no debe bastarte a ti una muerte para separarte de tu amor.

En la pompa horrible

que te espacia hasta yo no sé qué milésima dilución

buscas aún, nos buscas lugar

Pero tengo miedo

No hemos tomado bastantes precauciones

Debimos haber sido informados mejor,

Alguien me escribe que tú, mártir, velarás ahora por mí.

¡Oh! Lo dudo.

Cuando toco tu fluido tan delicado, persistente en tu cuarto y tus objetos familiares que aprieto en mis manos

este fluido tenue al que sería preciso proteger para siempre

Oh lo dudo, dudo y tengo miedo por ti,

impetuosa y frágil, dispuesta a las catástrofes

Con todo, voy a las oficinas en busca de certificados

dilapidando momentos preciosos

que sería preciso emplear antes que nada entre nosotros precipitadamente

mientras tiritas

esperando en tu maravillosa confianza que yo venga a ayudarte a sacarte de allí, pensando "seguramente vendrá

Habrá podido tener algún percance pero no tardará

Vendrá, yo lo conozco

No va a dejarme sola

No es posible

No va a dejar sola a su pobre Lou..."

Yo no conocía mi vida. Mi vida pasaba a través de ti. Se había vuelto simple, ese gran asunto complicado. Se había vuelto simple a pesar del dolor.

Tu fragilidad: yo era fuerte cuando se apoyaba en mí.

Dime, ¿es que verdaderamente no nos encontraremos nunca más?

Lou, hablo una lengua muerta, ahora que ya no te hablo. Tus grandes esfuerzos de liana en mí, lo ves, han logrado su fin. ¿Lo ves al menos? Es cierto, tú jamás dudaste. Se necesitaba un ciego como yo, se necesitaba tiempo, tu larga enfermedad, tu belleza, resurgiendo de la debilidad y de las fiebres, se necesitaba esta claridad en ti, esta fe, para horadar por fin la pared de la apariencia de su autonomía.

Tarde lo vi. Tarde lo supe. Tarde, aprendí "juntos" aquello que no parecía estar en mi destino. Pero no demasiado tarde.

Los años han existido para nosotros, no contra nosotros.

Nuestras sombras respiraban juntas. Bajo nosotros, las aguas del río de los acontecimientos corrían casi en silencio.

Nuestras sombras respiraban juntas, y todo estaba por ellas recubierto.

Tuve frío con tu frío. Bebí sorbos de tu dolor. Nos perdimos en el lago de nuestros intercambios.

Rico de un amor inmerecido, rico que se ignoraba con la inconciencia de los poseedores, he perdido ser amado. Mi fortuna ha quebrado en un día.

Árida, mi vida continúa. Pero no me doy cuenta. Mi cuerpo permanece en tu cuerpo delicioso y en mi pecho hay antenas plumosas que me hacen sufrir con el viento del saqueado. La que ya no está se aleja, y su ausencia devoradora me invade y me consume.

Extraño los días de tu sufrimiento atroz en la cama del hospital, cuando yo llegaba por los corredores nauseabundos, atravesados por gemidos, hasta la momia espesa de tu cuerpo vendado y esperaba emerger de pronto, como el "la" de nuestra alianza, tu voz dulce, musical, contenida, resistiendo con valor la fealdad de la desesperación, cuando, a tu vez, escuchabas mis pasos y murmurabas, libre: "Ah, estás allí".

Yo apoyaba mi mano sobre tu rodilla, por encima del sucio cobertor, y todo desaparecía entonces: el hedor, la horrible indecencia del cuerpo tratado como un barril o como un albañal por seres extraños, atareados y recelosos, todo se deslizaba hacia atrás, dejando que nuestros dos fluidos, a través de los remedios, se encontraran de nuevo, se mezclaran en un aturdimiento del corazón, en el colmo de la amargura, en el colmo de la dulzura.

Las enfermeras, el interno, sonreían; tus ojos llenos de fe apagaban los de los otros.

Aquel que está solo, se vuelve de noche contra la pared para hablarte. Sabe lo que te animaba. Viene de compartir el día. Ha mirado con tus ojos. Ha escuchado con tus oídos. Siempre tiene cosas para ti.

¿No me responderás algún día?

Pero tal vez tu persona se ha vuelto como un aire del tiempo de la nieve, que entra por la ventana, que uno cierra, presa de escalofríos o de un malestar precursor del drama, como me ha ocurrido hace algunas semanas. El frío se echó de pronto sobre mis espaldas, yo me cubrí precipitadamente y me volví cuando eras tú quizás y la más cálida que pudieras darte, esperando ser bien recibida; tú, tan lúcida, no podías expresarte de otra manera. Quién sabe si en este mismo momento no esperas, ansiosa, que yo por fin comprenda, y vaya, lejos de la vida donde ya no estás, a reunirme contigo, pobremente, pobremente, es verdad, sin medios, pero nosotros dos aún, nosotros dos...

Versión de Raúl Gustavo Aguirre

Tuesday, May 1, 2007

El Primero de Mayo

Acabo de "postear" esto en el newsgroup soc.culture.argentina, del que soy parroquiano.

El Peronismo se apropió del Día del Trabajo y lo convirtió desde el vamos en fiesta propia. Perón no dejó de hablar desde "los balcones" ningún primero de mayo.
Su segundo Ministro de Educación, Oscar Ivanissevich (el primero había sido Belisario Gache-Pirán, cuando todavía se llamaba "Ministerio de Justicia e Instrucción Pública"), no sólo era un distinguido cirujano sino también un fascista hijo de puta que se creía poeta.
A su "inspiración" se debió la "Marcha del Trabajo", -los pibes de aquella época teníamos que cantarla en la escuela- que debe haber hecho convulsionar en sus tumbas a los heroicos Mártires de Chicago. Vean:
Hoy es el Día del Trabajo
unidos por el amor de dios.
Al pie de la bandera sacrosanta
juremos defenderla con honor.
Que es nuestro pabellón azul y blanco
la sublime expresión de nuestro amor.
Por ella, por los padres, por los hijos,
por el hogar que es nuestra tradición.
Vieron?
Aprecian la pirueta ideológica? Ahí están presentes los atributos de la más maloliente reacción nazi-o-nalista, fascista y ultramontana: dios, patria, hogar. En eso quiso el señor Ivanissevich convertir una celebración cuyo origen era exactamente lo contrario: un movimiento socialista y anarquista profundamente proletario e internacional destinado a obtener una sensible conquista obrera, la jornada de ocho horas, y cuyos protagonistas fueron masacrados precisamente en nombre de esos "valores" tan queridos por Ivanissevich.
Hay que creer que la Historia es justa: el Primero de Mayo sigue siendo el Día de los Trabajadores y de la marchita de Ivanissevich no se acuerda ya nadie.
Otrosí digo:
Pocos saben del origen "proletario" de la Asociación Atlética Argentinos Juniors que originalmente se llamó, precisamente, "Mártires de Chicago".
De repente se me vinieron encima estos recuerdos del tiempo viejo.
Debe ser porque mañana cumplo sesenta y ocho años.

Sunday, April 29, 2007

Gente que me cae bien (II)

Mi nieta, la mayor, que cumple ocho años mañana.